
CHICAGO, 17 de febrero de 2026 — El Reverendo Jesse Louis Jackson, líder histórico del movimiento por los derechos civiles, ministro bautista ordenado y fundador de la Coalición Rainbow PUSH, falleció esta mañana en su hogar a los 84 años de edad. Su familia confirmó el deceso a través de un comunicado emitido hoy.

«Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento del líder de derechos civiles y fundador de la Coalición Rainbow PUSH, el Honorable Reverendo Jesse Louis Jackson Sr. Falleció en paz esta mañana, rodeado de su familia», indicó la declaración familiar.
«Nuestro padre fue un líder servidor — no solo para nuestra familia, sino para los oprimidos, los sin voz y los olvidados en todo el mundo. Lo compartimos con el mundo, y a cambio, el mundo se convirtió parte de nuestra familia extendida. Su creencia inquebrantable en la justicia, la igualdad y el amor elevó a millones», expresó la familia Jackson.
No se ha revelado oficialmente la causa inmediata del fallecimiento, aunque Jackson había enfrentado múltiples problemas de salud en años recientes. En 2017 reveló públicamente que había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, y en meses recientes se encontraba bajo observación médica por parálisis supranuclear progresiva, una rara condición neurológica degenerativa.
De Greenville a la historia

Jesse Louis Jackson nació el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, en una comunidad segregada del Sur profundo. Su madre, Helen Burns Struggs, tenía solo 16 años y no estaba casada cuando nació Jesse, quien inicialmente llevó el apellido Burns.
A los 18 años, mientras cursaba su primer año universitario, Jackson fue arrestado junto a otros siete estudiantes durante una protesta de sentada en la biblioteca pública de Greenville, que en ese momento era exclusiva para blancos. Ese incidente con «Los Ocho de Greenville» marcó el inicio de su activismo.
Después de trasladarse a North Carolina Agricultural & Technical College, una universidad históricamente afroamericana en Greensboro, Jackson se sumergió en el movimiento estudiantil que desafiaba la segregación en todo el Sur. En 1965, aún estudiante de seminario teológico en Chicago, dejó sus estudios — a solo tres créditos de completar su maestría — para unirse al Reverendo Dr. Martin Luther King Jr. en Selma, Alabama.
Al lado de King
Impresionado por la pasión organizativa de Jackson durante las marchas de Selma, King le ofreció un puesto en la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC). Jackson rápidamente se convirtió en una figura clave de la organización, dirigiendo la Operación Breadbasket en Chicago, un programa enfocado en presionar a las empresas para contratar trabajadores afroamericanos y hacer negocios con proveedores de la comunidad negra.

El 4 de abril de 1968, Jackson estaba en el Motel Lorraine de Memphis, Tennessee, cuando King fue asesinado en el balcón del segundo piso. La imagen de Jackson junto a otros líderes de derechos civiles en ese balcón un día antes del asesinato se convirtió en una de las fotografías más icónicas del movimiento.
«Cada vez que regreso, arranca una costra y la herida sigue en carne viva. Cada vez, el trauma del incidente. Él yaciendo ahí. Sangre por todas partes. Duele todo el tiempo», dijo Jackson en una entrevista con CNN en 2018, al conmemorar los 50 años del asesinato.
Rainbow PUSH y liderazgo nacional
Tras la muerte de King, Jackson enfrentó tensiones con otros líderes de SCLC y en 1971 fundó su propia organización en Chicago: Operación PUSH (People United to Save Humanity — Pueblo Unido para Salvar la Humanidad). El grupo se enfocó en mejorar las condiciones económicas de las comunidades afroamericanas a través de boycotts empresariales, negociaciones laborales y presión política.
En 1984 fundó la Coalición Nacional Arcoíris (National Rainbow Coalition), que ampliaba la lucha por la justicia social más allá de la comunidad negra para incluir a trabajadores, mujeres, personas LGBTQ+, inmigrantes y comunidades marginadas de todos los orígenes. Las dos organizaciones se fusionaron en 1996 para formar Rainbow PUSH Coalition, que Jackson lideró hasta su muerte.
Dos campañas presidenciales históricas
En 1984, Jackson se convirtió en el segundo afroamericano en lanzar una campaña seria por la nominación presidencial demócrata (después de Shirley Chisholm en 1972). Registró más de un millón de nuevos votantes y obtuvo 3.5 millones de votos en las primarias, ganando varios estados y terminando en tercer lugar detrás de Walter Mondale y Gary Hart.
Su campaña, sin embargo, estuvo marcada por la controversia cuando hizo comentarios despectivos sobre la comunidad judía de Nueva York y por su relación con el líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan. Jackson se disculpó públicamente y se distanció de Farrakhan, pero el daño político persistió.

En 1988, Jackson lanzó una segunda candidatura presidencial aún más fuerte, expandiendo su alcance a votantes blancos y de clase trabajadora. Su discurso en la Convención Nacional Demócrata de ese año — donde habló de Estados Unidos como una «colcha de retazos» que necesitaba honrar todas sus piezas — se considera uno de los momentos más emotivos y elocuentes en la historia de las convenciones políticas estadounidenses.
Aunque no ganó la nominación, la campaña de Jackson rompió barreras históricas y sentó las bases para futuras candidaturas afroamericanas, incluyendo la del entonces senador Barack Obama en 2008.
«En sus dos candidaturas presidenciales históricas, sentó las bases para mi propia campaña a la más alta oficina de la nación», escribió el expresidente Obama hoy en un comunicado. «Michelle tuvo su primer contacto con la organización política en la mesa de la cocina de los Jackson cuando era adolescente.»
Activismo internacional y defensor incansable
Más allá de las fronteras estadounidenses, Jackson negoció personalmente la liberación de docenas de rehenes y prisioneros internacionales durante las décadas de 1980 y 1990, viajando a Siria, Cuba e Irak en misiones diplomáticas no oficiales que a veces generaron controversia en Washington pero que resultaron en liberaciones concretas.
En años recientes, Jackson continuó siendo una voz prominente en protestas contra la violencia policial, la supresión del voto y la injusticia económica. Estuvo presente en Ferguson, Missouri, tras la muerte de Michael Brown en 2014, y apoyó activamente el movimiento Black Lives Matter.
«Los Estados Unidos son un mejor lugar gracias al Reverendo Jesse Jackson. Su compromiso con la dignidad humana para todos alimentó su activismo pionero que trajo justicia para muchos que sufrían», declaró hoy Human Rights Watch en un comunicado.
Legado y tributos
El presidente Donald Trump elogió a Jackson como «una fuerza de la naturaleza como pocas antes que él», mientras que el reverendo Al Sharpton, quien consideraba a Jackson su mentor, dijo que «no fue simplemente un líder de derechos civiles; fue un movimiento en sí mismo».
Jackson recibió más de 40 doctorados honoríficos de universidades de todo el país y en el año 2000 finalmente recibió su Maestría en Divinidad del Seminario Teológico de Chicago, otorgada en reconocimiento a su trabajo de vida y experiencia.
Jackson es sobrevivido por su esposa Jacqueline Lavinia Brown Jackson, sus hijos — incluyendo al ex congresista Jesse Jackson Jr. y al actual congresista Jonathan Jackson — y múltiples nietos.
Los servicios funerarios aún no han sido anunciados. Se espera que miles acudan a Chicago para rendir homenaje a uno de los líderes más influyentes de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos.
Fuentes: Declaración de la familia Jackson, Rainbow PUSH Coalition, CNN, CBS News, NPR, The Washington Post, Human Rights Watch. Con información adicional de archivo.
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