
Por Diario Digital STL | 18 de marzo de 2026
El pasado 18 de Marzo, los residentes de St. Louis tuvieron la oportunidad de presenciar algo verdaderamente poco común: un concierto de Seffarine, el conjunto de Flamenco que llega desde el famoso Festival de Flamenco de Chicago directamente a la ciudad del Arco, que ha sido aclamado internacionalmente por su fusión única de flamenco andaluz, música árabe marroquí, jazz contemporáneo y sonidos persas. La cita se realizó a las 7:00 p.m. en el Blue Strawberry, ubicado en 3182 Boyle Avenue.
Una historia de amor que cruzó el Estrecho de Gibraltar
Seffarine nació de un encuentro casi cinematográfico: la cantante marroquí Lamiae Naki y el guitarrista flamenco Nat Hulskamp se conocieron en una cafetería en la ciudad de Fez, Marruecos. En esa primera reunión compusieron juntos su primera canción — y decidieron casarse. De esa unión nació no solo una familia, sino un proyecto musical que hoy recorre el mundo.
El nombre del grupo rinde homenaje a la Plaza de los Seffarine, la antigua plaza de herreros en el corazón de la medina de Fez, datada del siglo IX, famosa por los ritmos complejos que emergen de los martillazos de sus artesanos del metal. La familia de Lamiae es reconocida allí como maestros de ese oficio, una tradición viva hasta el día de hoy.
Donde el Al-Ándalus nunca murió
La propuesta musical de Seffarine parte de una verdad histórica que el mundo moderno tiende a olvidar: durante siglos, las dos orillas del Estrecho de Gibraltar — Andalucía y el norte de África — compartieron una misma civilización musical. Desde el siglo IX hasta el XV, musulmanes, judíos y cristianos convivieron en una alquimia cultural que dio origen tanto a la música árabe clásica como a las raíces más profundas del flamenco.
Pero hay que distinguir que las canciones de Seffarine no son interpretaciones históricas, sino temas originales fundadas e inspiradas por las tradiciones centenarias. Esto infunde un toque moderno y actual a la presentación que deja al público embrujado.

Seffarine recoge ese hilo y lo teje en el presente. La voz de Lamiae Naki, formada en la tradición de la música andalusí de Fez, se entrelaza con la guitarra flamenca de Nat Hulskamp — entrenada en el Barrio de Santiago de Jerez de la Frontera, corazón gitano del flamenco puro. A ellos se suman músicos de talla internacional: el bailaor y percusionista español Manuel Gutiérrez, que interpreta tanto con su cajón como su baile, autentico, apasionado y electrificante. Nacido en Montpellier de padres cordobeses, Gutiérrez ganó su primer premio de flamenco a los ocho años; y el bajista cubano Yosmel Montejo, veterano de escenarios con artistas como Sheila E., Poncho Sánchez y Óscar de León. Un músico que muestra verdadera versatilidad con un bajo y se adapta con naturalidad en las melodías hispano magrebíes.
Reconocimiento internacional
El debut discográfico del grupo, De Fez a Jerez — título que evoca el camino entre la capital cultural de Marruecos y la cuna del flamenco en España — fue grabado en Jerez con auténticas leyendas vivas del flamenco: el guitarrista Diego del Morao y la cantaora Tomasa La Macanita. El álbum alcanzó el top 20 del Transglobal World Music Chart, elegido por un panel de 43 expertos en música de 28 países, y fue nombrado uno de los mejores álbumes africanos del año por la prestigiosa publicación Afribuku.
Más recientemente, Seffarine grabó con el guitarrista Antonio Rey, ganador del Grammy Latino 2020 y considerado por muchos el heredero natural del trono de Paco de Lucía. La revista Bass Player Magazine describió su sonido como una intersección entre flamenco español, música árabe andaluza, música clásica persa y jazz. Su trayectoria los ha llevado desde festivales en Indonesia y Malaysia hasta giras por Europa, Turquía y América del Norte.
Una noche casi irrepetible en St. Louis
Conciertos de este calibre — música de raíz andaluza y marroquí interpretada con ese nivel de autenticidad y virtuosismo — son extraordinariamente raros en el Medio Oeste. El Blue Strawberry, con su ambiente íntimo, ofrece el escenario perfecto para una experiencia que va mucho más allá de un concierto de variedades: es un viaje musical a través del Mediterráneo, desde las callejuelas de Fez hasta los tablaos de Jerez.

Para la comunidad latina de St. Louis — muchos de cuyos países de origen comparten con España esa herencia árabe-andaluza que dejó su huella en el idioma, la música y la cultura — este concierto en el Blue Strawberry fue una oportunidad de escuchar, en vivo, el latido de una historia compartida.
El grupo ha prometido volver a St. Louis y quizás en la próxima ronda se vean en un teatro más grande. En esta última el lugar estaba a cupo, mostrando que en St. Louis hay interés por las artes internacionales.
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