
ST. LOUIS — Por quinto año consecutivo, St. Louis registra una reducción significativa en la criminalidad, alcanzando en 2025 la cifra de homicidios más baja en más de diez años, según datos oficiales del Departamento de Policía Metropolitana de St. Louis.
Con 141 homicidios reportados durante 2025, la ciudad marca un punto de inflexión importante en la lucha contra la violencia que había escalado dramáticamente durante los años de la pandemia. El número representa una continuación de la tendencia a la baja que comenzó en 2021.
Una región más segura, pero con desafíos persistentes
Los datos revelan que tanto la Ciudad de St. Louis como el Condado experimentaron descensos en prácticamente todas las categorías de crimen serio. La ciudad vio una reducción del 16% en criminalidad general, mientras el condado reportó un descenso del 8.5% — su cuarto año consecutivo de mejoras.
Los tiroteos, que habían aterrorizado a vecindarios enteros durante 2020 y 2021, cayeron un 28% en la ciudad. Los robos de vehículos — un flagelo particularmente doloroso para familias trabajadoras — bajaron un 22%.
En el Condado de St. Louis, los asaltos agravados disminuyeron 10.5% y los homicidios bajaron casi un 10%.
El centro se transforma
Quizás los cambios más dramáticos ocurrieron en el corazón de la ciudad. El área de Downtown West, que hace apenas dos años registraba ocho homicidios, reportó solo uno en 2025. Los tiroteos en esa zona se redujeron a la mitad, y el crimen general cayó un 25%.

El centro propiamente dicho no registró ni un solo homicidio durante todo 2025, aunque los asaltos agravados aumentaron 14% — una señal de que no todo es positivo en el panorama de seguridad.
Las autoridades atribuyen estos logros a patrullas intensificadas, mayor seguridad en eventos públicos y una estrategia de aplicación de la ley más concentrada en zonas de alto tráfico peatonal.
La policía mantiene presión sobre criminales reincidentes
Contrario a lo que algunos podrían pensar, la reducción del crimen no significa que la policía haya aflojado el paso. Los números de aplicación de la ley cuentan otra historia:
Las unidades especializadas recuperaron cientos de autos robados. Los equipos SWAT ejecutaron más de 120 órdenes de allanamiento. Las fuerzas de tarea que combinan recursos federales y locales lograron ejecutar cientos de órdenes judiciales pendientes, incluyendo docenas relacionadas con casos de homicidio.
Esta estrategia de presión constante sobre delincuentes violentos y reincidentes parece estar dando resultados medibles.
Armas y drogas: los problemas que no desaparecen
A pesar del descenso en violencia, el laboratorio criminalístico de St. Louis procesó más de 3,300 armas relacionadas con crímenes durante 2025. La policía recuperó más de 2,500 armas de fuego de las calles.
Particularmente preocupante es el aumento de las llamadas «ghost guns» — armas fabricadas en casa sin números de serie. La policía recuperó 77 de estas armas en 2025, casi el doble que el año anterior. Aunque todavía representan una pequeña fracción del total de armas incautadas, los expertos advierten que esta tendencia podría complicar futuras investigaciones.
El fentanilo y la metanfetamina continúan inundando las calles. El laboratorio criminalístico procesó más de 1,600 casos relacionados con drogas, y cientos de estos involucraron estas sustancias letales que han devastado comunidades a lo largo del país.
La brecha entre realidad y percepción
Aquí está el problema: muchos residentes del área aún no se han dado cuenta de que la región es considerablemente más segura que hace tres o cuatro años.
Funcionarios estatales y locales reconocen abiertamente esta desconexión. Las imágenes de la violencia del 2020 y 2021 todavía dominan la percepción pública, incluso cuando las estadísticas muestran una realidad muy diferente.
Esta brecha entre percepción y realidad tiene consecuencias. Afecta las decisiones de negocios sobre dónde invertir, influye en las elecciones de familias sobre dónde vivir, y moldea el debate político sobre seguridad pública.
Cooperación regional hace la diferencia
Tanto la policía de la ciudad como del condado destacan que parte del éxito proviene de trabajar juntos en lugar de como entidades separadas. El intercambio de inteligencia, las operaciones conjuntas y los esfuerzos coordinados para rastrear delincuentes que cruzan fronteras jurisdiccionales han demostrado ser efectivos.
Esta colaboración regional — algo históricamente difícil en el fragmentado panorama gubernamental de St. Louis — marca un cambio significativo en cómo se aborda la seguridad pública.
¿Y ahora qué?
Las autoridades advierten que estos logros son frágiles. La falta de personal policial continúa siendo un desafío serio. Ambos departamentos luchan por reclutar y retener oficiales en un momento donde el trabajo policial enfrenta escrutinio intenso y compensación que no siempre compite con el sector privado.
La confianza comunitaria, particularmente en vecindarios históricamente marginados, sigue siendo esquiva. Sin esa confianza, la policía pierde ojos y oídos cruciales que podrían prevenir crímenes antes de que ocurran.
Y mientras los números bajan, cada homicidio — cada vida perdida — sigue siendo una tragedia que destroza familias y comunidades.
Al entrar en 2026, la pregunta no es solo si St. Louis puede mantener estas mejoras, sino si finalmente puede convencer al resto del país — y a sus propios residentes — de que la historia de esta ciudad está cambiando.
De los datos compartidos, no se compartieron datos del efecto de casos Federales investigados por el ATF, FBI u otras agencias, incluyendo ICE.
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