
Nueva York • DDN • Este jueves 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años de los atentados terroristas que transformaron la política exterior, la seguridad interna y la sociedad estadounidense. En vísperas del aniversario, el expresidente George W. Bush ofreció sus únicas declaraciones públicas planeadas sobre la fecha, advirtiendo que el país corre el riesgo de olvidar las lecciones de aquel día.
Lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001
Diecinueve terroristas de la red al-Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales en territorio estadounidense. Dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, provocando su colapso; un tercero impactó el Pentágono en Virginia; y un cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros intentaran retomar el control de la aeronave. Los ataques causaron cerca de 3,000 muertes y constituyeron el atentado terrorista más letal en la historia de Estados Unidos.

Ese día, el entonces presidente Bush se encontraba leyendo con niños de segundo grado en la Escuela Primaria Emma E. Booker en Sarasota, Florida, cuando su jefe de gabinete, Andrew Card, le susurró al oído la noticia del ataque. Bush relató recientemente que optó por permanecer sentado con los niños en lugar de salir de inmediato del salón.
Antecedentes que contribuyeron al ataque
Al-Qaeda, liderada por Osama bin Laden, había articulado durante la década de 1990 una serie de motivaciones para atacar a Estados Unidos, entre ellas: la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudita tras la Guerra del Golfo de 1991 (territorio que bin Laden consideraba sagrado para el Islam); el respaldo de Washington a Israel en el conflicto israelí-palestino; las sanciones económicas impuestas a Irak durante los años 90, que según la organización provocaron sufrimiento a la población civil iraquí; y una ideología yihadista más amplia —el salafismo yihadista— que buscaba expulsar la influencia occidental de los países de mayoría musulmana. Al-Qaeda ya había atentado previamente contra intereses estadounidenses: los atentados de 1998 contra las embajadas de EE. UU. en Kenia y Tanzania, y el ataque de 2000 contra el buque USS Cole en Yemen.
Los responsables y su destino
Osama bin Laden, líder y fundador de al-Qaeda, evadió la captura durante una década hasta que fuerzas especiales estadounidenses lo mataron en una redada en Abbottabad, Pakistán, en 2011. Su sucesor, Ayman al-Zawahiri, fue abatido por un ataque con dron estadounidense en Kabul en 2022. Khalid Sheikh Mohammed, autoproclamado arquitecto operativo de los atentados, fue capturado en Pakistán en 2003 y permanece detenido en la base de Guantánamo, Cuba; un juez ordenó recientemente que él y tres coacusados sean juzgados ante un tribunal militar en junio de 2028, tras dos décadas de estancamiento legal.
La influencia geopolítica que persiste
A pesar de que Estados Unidos eliminó a toda la cúpula histórica de al-Qaeda responsable de los ataques, la organización y su ideología continúan influyendo en la geopolítica actual. Según análisis recientes, el liderazgo de facto de al-Qaeda recae hoy en Saif al-Adel desde 2022, y la red mantiene afiliados activos: Al-Shabaab en Somalia, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM) en la región del Sahel africano, al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) en Yemen, y al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) en el norte de África.
Informes de la ONU citados por analistas indican que al-Qaeda continúa gozando del patrocinio de las autoridades de facto en Afganistán —es decir, el gobierno talibán, que retomó el poder en 2021 tras la retirada estadounidense— y que su «apetito por operaciones externas» permanece intacto, según reportes de la organización. Kabul niega que al-Qaeda opere en territorio afgano. El grupo también mantiene vínculos con el Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), que ha intensificado su insurgencia contra Islamabad con guía ideológica y entrenamiento de al-Qaeda, de acuerdo con un informe de la ONU. Analistas como Antonio Giustozzi, del centro de estudios RUSI en Londres, señalan que aunque al-Qaeda ya pasó su punto máximo de influencia —alcanzado alrededor de 2013, antes de que su rama iraquí se separara para formar el Estado Islámico—, la red sigue siendo «notablemente influyente», ahora apoyada en una estructura menos dependiente de líderes individuales y más difícil de desmantelar.
La guerra en Afganistán, iniciada por Estados Unidos en octubre de 2001 tras los atentados, se convirtió en el conflicto armado más largo de la historia estadounidense —veinte años— y terminó en 2021 con el colapso del gobierno respaldado por Washington y el retorno del régimen talibán.
Las advertencias de Bush en el 25 aniversario
El expresidente Bush conversó el 9 de septiembre con la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice en el Centro Presidencial George W. Bush en Dallas, en un evento titulado «A Legacy of Service: America at the 25th Anniversary of 9/11«, en lo que su centro presidencial describió como su único pronunciamiento público planeado sobre el aniversario. Bush advirtió contra un regreso al aislacionismo: «Nuestra nación atraviesa ocasionalmente periodos aislacionistas, en los que la actitud es: ‘bueno, tenemos demasiados problemas en casa, entonces ¿a quién le importa lo que pasa en el extranjero?'». Según Bush, esa actitud «realmente significa que simplemente no prestan atención a las lecciones del 11 de septiembre, porque lo que pasa en el extranjero sí importa para nuestra seguridad nacional en casa.»
Bush también expresó preocupación por que, a medida que pasa el tiempo, las generaciones para quienes el 11 de septiembre es historia y no memoria vivida dejen de recordar la magnitud del suceso, el servicio prestado por los socorristas y el sacrificio de las víctimas. Al ser consultado sobre Afganistán, defendió la premisa de que el deseo de libertad es universal, citando el caso de las niñas afganas que pudieron asistir a la escuela durante la presencia estadounidense, y llamó a Estados Unidos a mantenerse del lado de quienes buscan esa libertad. Bush también señaló que, al redactar sus primeros mensajes a la nación tras los ataques, buscó que el país no «perdiera el alma».
El expresidente tiene previsto asistir el viernes 11 de septiembre a un acto de conmemoración en Nueva York.
La obligación de todos en recordar la violencia
(NOTA EDITORIAL DE DDN) • La historia nos ha enseñado que la violencia pocas veces resuelve nada. Las guerras pueden ocurrir y tener impacto, pero no uno positivo para la humanidad. Recordamos a las víctimas, las personas que no pueden estar aquí viviendo sus vidas por otros decidieron dirigir su odio, su incomprensión y su ignorancia a personas inocentes, sin siquiera cartas en la lucha geopolítica que muchos en el 2026 ni saben porque ocurren o cuales fueron sus inicios. Este diario y todo su personal aborrece la violencia en todas su formas y fuera de los marcos políticos y los intereses corporativos nos solidarizamos con las familias de aquellas personas que tuvieron que fallecer para satisfacer la locura de otros.

IN MEMORIAM
En lo que se ha convertido en una tradición anual en Nueva York, los nombres de las 3000 víctimas que murieron en los ataques son leídas durante la ceremonia conmemorativa que se celebra donde antes estaban las torres gemelas.

La página del 911 Memorial ofrece la oportunidad de ver todos los nombre de las víctimas que fallecieron ese fatídico día.
